Esto no se hace así, es mejor hacerlo así…

No sé si es cosa mía o algo generalizado, pero desde que soy madre he descubierto que en cuanto a la maternidad se refiere todo el mundo te aconseja, opina o te informa sin que tú hayas, ni tan siquiera, preguntado primero.

Además, este hecho misterioso y curioso que no pasa en otras facetas de la vida empieza ya en el embarazo.

Cuando das la noticia del embarazo, los familiares, amigos, conocidos y no conocidos, además de darte la enhorabuena, te adelantan qué va a ser de tu vida a partir de ese momento. Digamos que quieren hacerte un spoiler para que luego no te sorprendas. Evidentemente todo el mundo lo hace con la mejor intención, pero te dicen cosas como:

  • Aprovecha y duerme ahora que luego no podrás
  • Aprovecha y haz ahora vida de pareja que luego eso se acaba
  • Aprovecha y descansa que luego no tendrás tiempo de nada

Y esta información, tampoco vamos a decir ahora que sea falsa o errónea, pero tampoco me parece completa. A mi nadie me dijo que:

  • Cuando nacieran mis hijos no querría cambiar mi vida por nada ni por nadie
  • El amor que sentiría por ellos a veces me daría hasta miedo
  • Mis sueños pasarían a ser mis proyectos de vida y que eso incluye a mi familia al completo
  • Querría pasar el máximo tiempo posible con ellos
  • Aunque ser madre cansa también es muy divertido y enriquecedor

Y, así, podría deciros una y mil cosas más.

Una vez que das a luz, los consejos y opiniones no pedidos vuelven a aparecer.

Si haces colecho porque estás loca y los bebés no van a salir de tu cama nunca más. Porque, además, siempre hay alguien que conoce a alguien que su hijo está a punto de casarse y sigue durmiendo con sus padres.

Si das el pecho pasados los 6 meses también estás loca porque tu leche ya no alimenta, porque ya es vicio lo que tiene el niño y porque probablemente el niño ya no será capaz de dejar la teta nunca.

Si no los llevas a la guardería también lo haces mal, porque la guardería les va bien, aprenden mucho y así se relacionan con otros niños.

Por último, otro de los comentarios más habituales que me encuentro es el de: “tenéis que hacer cosas en pareja porque va bien y es necesario”

Pues yo que estoy hoy en modo reivindicativo diré lo siguiente:

En cuanto al colecho. He disfrutado de dormir con mis hijos durante dos años. Ahora que duermen en sus camas a veces reconozco que me encanta que me necesiten de noche y tumbarme con ellos. Me encanta abrazarlos y olerlos. Otras noches rezo porque duerman unas cuantas horas seguidas y poder descansar. Soy así de bipolar.

Respecto a la lactancia. Tienen 2 años ya y seguimos disfrutando de la lactancia ¿cuánto durará? no lo sé. No sé si será unas semanas, unos meses o unos años más. De lo que estoy segura es de que no imagino a mi hijo con bigote y mamando. No creo que sea yo la que vaya a batir el record guiness.

En cuanto al tema de la guardería. ¡Qué manía con que ir a la guardería les va bien a los niños! Que yo no digo que no sea así, pero tampoco diría que sea imprescindible o necesario para ellos. Yo no fui al colegio hasta los cuatro años y puedo garantizar que otra cosa no sé, pero problemas de sociabilización no tengo. En septiembre los peques empezarán en un nido, pero porque no nos queda otro remedio, que si fuera por mi o pudiera permitírmelo no irían hasta los tres años al colegio.

Por último, el tema de salir en pareja sin los niños. Seguro que es bueno y necesario, seguro que va bien, pero también estoy segura de que depende de las necesidades y de la situación de cada pareja, como todo. Habrá parejas que lo necesiten mucho, otras que a veces y otras que nunca.

En mi caso, por el momento, no tenemos la necesidad de salir los dos solos. Eso no quiere decir que no nos apetezca ir al cine a ver una película o cenar tranquilamente de vez en cuando, pero hasta la fecha, hemos salido dos veces solos y de momento no necesitamos hacerlo más a menudo porque, ahora mismo, lo que nos apetece a los dos es hacer planes en familia. Quizás con el tiempo esto y otras cosas muchas cosas cambien, pero ahora es lo que queremos y necesitamos, igual que otras parejas y familias necesitarán otras cosas.

En definitiva que cada uno haga con su vida y sus hijos lo que necesite o quiera. Que en esto de la maternidad no hay una verdad absoluta. No hay una cosa bien hecha y otra mal hecha. Cada uno lo hace como buenamente puede o quiere.

Para terminar, os dejo el texto que he leído en el libro ilustrado “Mamá”, de Hélène Delforge y Quentin Gréban de la Editorial Algar, con el que me he sentido muy identificada:

<<Señora, ¿podría taparse? ¡es molesto!>>.

<<No hay nada más bello que una madre con su bebé>>.

<<¿Todavía le das de mamar?>>.

<<¿El papá no está harto de que siempre tengas al bebé colgado al pecho?>>.

<<¡No dejes de hacerlo antes de los seis meses!>>.

<<El bebé necesita la leche materna el máximo tiempo posible>>.

<<Es un capricho. Déjale llorar>>.

<<Dale además un biberón, no tiene bastante con tu leche>>.

<<¿Todavía duerme en tu habitación?>>.

<<¿Cómo vas a tener vida propia si no lo dejas nunca?>>.

 

Toda esa gente. Todos esos consejos que no he pedido.

Todas esas frases que me vuelven loca…

Cuando te tomo en brazos y mamas, todo se detiene. Sé que todo está bien.

 

Que hablen.

Yo solo escucho nuestro silencio.

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