¿Por qué crecen tan rápido?

Acabo de ser consciente de que ya no tengo dos bebés en casa, ya son dos niños que empiezan a dejar entrever su carácter, su forma de ser, sus inquietudes, sus miedos…, pero ¿cuándo han dejado de ser bebés? y ¿por qué no me han avisado? una tiene que prepararse para estas cosas…

Me di cuenta de que ya no tengo dos bebés el otro día cuando llegué a casa de un curso que estoy haciendo, fui a saludar a los peques a la habitación dónde estaban jugando, y les pregunté qué tal les había ido la tarde y si su padre los había bañado. Evidentemente, no esperaba respuesta. Son preguntas que todas las madres lanzamos a nuestros bebés sin esperar respuestas concretas, solo esperamos sonrisas picaronas y cómplices entre ellos y nosotras y como mucho un “sí” por respuesta.

Pero ¿cuál fue mi sorpresa? Mi sorpresa fue que mi hija se me acercó y con su medio lengua de trapo me explicó, no sólo que su padre la había bañado, sino que también, le había lavado la cabeza y le había dicho que la echase hacía atrás para que no le entrara agua en los ojos.

En ese momento, agachada a su altura, escuchándola atentamente y riéndome a carcajada por cómo me explicaba toda orgullosa cómo había puesto la cabeza hacía atrás para que no le cayese agua en los ojos mientras su padre la bañaba, fue cuando me di cuenta de que ya no son bebés ¡son niños!

Niños que saben comunicar casi perfectamente que les agrada o molesta y qué necesitan. Niños con los que me he sorprendido yendo a comprar  y dejando que sean ellos los que “paguen” y recojan el cambio o con los que ya hago bizcochos.

Y es que, que hayan dejado de ser bebés y hayan pasado a ser niños me alegra y entristece a la vez.

Evidentemente, estoy encantada de ver crecer a mis hijos sanos y felices. Cada día me río más con ellos y podemos hacer más cosas juntos. Cada día esto de la maternidad es más divertido.

Pero también me entristece un poco. Tantos años queriendo tener un bebé en brazos y sin darme cuenta esa etapa ya ha pasado y, a pesar de que prometo haberla exprimido al máximo, me sigue sabiendo a poco.

Demasiados cambios en muy poco tiempo. A sus casi dos años hemos abandonado el colecho y estamos en proceso de destete… Demasiados cambios en muy poco tiempo no para ellos, sino para mí. No son ellos quienes llevan mal estos cambios, soy yo. Mi marido no consuela a mis hijos, me consuela a mí. ¡Aix no me queda ná que sufrir!!

Eso sí, que quede claro que estoy encantada de que crezcan y de que lo hagan sanos y felices, pero ¿sería mucho pedir que creciesen un poco (bastante) más lentos?

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